• Son flexibles en la manera de ver y responder ante situaciones diversas.
• Están abiertas a escuchar y poner en práctica diferentes ideas y formas de hacer las cosas.
• Buscan conocer y evaluar cons-tantemente lo que sucede, y están dispuestas a escuchar la verdad, aunque ésta sea adversa. (Decía Winston Churchill: el valor es lo que se necesita para ponerse de pie y hablar, pero sobre todo el valor es lo que se necesita para sentarse a escuchar).
• Pueden cambiar su forma de pensar cuando las evidencias señalan que están equivocados.
• Son capaces de manejar prioridades cambiantes y hacer rápidas modificaciones en torno a ellas.
• Son ágiles, sinérgicos y capaces de reaccionar ante los cambios sin rigidez.
• Saben tomar riesgos, y adaptan rápidamente sus respuestas y tácticas ante los mismos.
• Pueden vivir con la incertidumbre y no les parece difícil hacer cosas nuevas, cambiar procesos, adaptarse a la nueva tecnología o hacer ajustes en general.
• Se comprometen a cambiar lo que desean cambiar y hacen un plan detallado para ello.
• Saben comunicar de forma directa, adecuada y oportuna cuáles serán los cambios, qué efectos tendrán y cuál va a ser la forma de afrontarlos, para evitar rumores.
• Están conscientes de que manejar mal los procesos de cambio puede redundar en resistencia, mayores costos, mayor tiempo de adaptación e incluso sabotaje.
• Reconocen que para lograr el cambio, es importante invitar, comprometer y motivar a todos los involucrados.
Fuente:
www.korsus.com.mx
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